profesionales de la relación de ayuda, que trabajen con un enfoque psicocorporal.
La supervisión es adecuada para ayudar al psicoterapeuta a evaluar de manera continuada su proceso personal y profesional.
Las funciones del supervisor son:
Ayudar a los psicoterapeutas en sus dificultades y a desarrollar sus competencias genuinas como profesionales;
Ayudar a realizar la lectura corporal;
Concretar un diagnóstico psico-corporal;
Ayudar en las estrategias de intervención corporal;
Ayudar a percibir y comprender los patrones contratransferenciales específicos, en función de su historia personal y de acuerdo con la problemática específica del paciente, que dificultan el buen desarrollo del proceso terapéutico; restaurando de esta forma la dinámica adecuada del proceso.
Tal apoyo, facilitará al psicoterapeuta a conocer mejor sus puntos fuertes y débiles y le permitirá tomar una dirección para seguir trabajando en sus aspectos más fragiles.